¿QUÉ QUERÍA SER DAVID SIBBET?

Cuando David Sibbet fundó The Grove en 1977, a mí todavía me faltaban unos años para nacer.

Cada uno sigue su propio camino, quizás ni siquiera el que ha escogido, pero, al fin y al cabo, el camino de uno mismo.

Y la vida, después, se encarga de cruzarlos.

David es un referente en el mundo de la consultoría, como lo es The Grove, y, por supuesto, un modelo en el cada vez más amplio mundo del #visualthinking, donde su uso de herramientas visuales para la alineación e involucración de equipos, así como para el diseño de procesos y estrategias se convierten en esenciales y transformadoras.

Hay mucha bibliografía a sus espaldas, y ya que mi maleta había viajado cargada de libros para la bookstore desde Madrid hasta el IFVP Summit en la Universidad de Montclaire, ¿por qué no iba a volver también llenita?

Así que, aprovechando la cercanía de este hombre inspirador, conversando con él entre café y fruta, le pido que me dedique uno de sus libros: “Visual Consulting”; eso sí, con esta transparencia que me define y que tan pronto me abre puertas como me mete en un apuro, le digo:

_“Confieso que seguramente no lo lea…” (me encanta leer novela histórica, pero cuando se trata de ensayos o guías sobre mi propio sector, pues me da perecita) así que él, con su acento y postura tan americanos, (este comentario seguro que solo me lo entenderéis los latinos), conocedor de que los dibujos nos facilitan la vida (esto lo tenemos claro), lo coge, lo hojea, me lo enseña, y me dice:

_“Es fácil de leer, está lleno de gráficos y dibujos”

Mi silencio.

Nos miramos a los ojos.

Me muerdo la lengua…

Venga, NO: Le digo:

_“¡Espera!” Y corro a por una copia en inglés de “Quiero Ser Graphic Recorder” – “I want to be a Graphic Recorder”. Vuelvo veloz, se la ofrezco, y le digo:

_“¡Un regalo!”(justo celebrábamos su cumpleaños en la Cumbre)

_“Éste es mi libro, y está lleno de dibujos”

A partir de ahí, todo risas, preguntas, explicaciones entre uno y otro.

Un ratito, para mí, desde luego, inolvidable.

Aquí mi dedicatoria:

Ah…y cómo no, ya se descubre en la conversación que David Sibbet también quería ser arquitecto… ¡La vida!

Aquí demostrándome que quería ser arquitecto